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Sobre lo tecnológico y lo social: ¿una nueva economía?

Un artículo publicado por McKinsey&Company en septiembre de 2017, titulado “Automation, robotics and the factory of the future”, describe como los robots son cada día más baratos, más capaces y como están haciendo posible la existencia de fábricas completamente automatizadas.

El artículo completo puede leerse en el siguiente enlace:

https://www.mckinsey.com/business-functions/operations/our-insights/automation-robotics-and-the-factory-of-the-future

El artículo cita varios ejemplos: en una planta de Fanuc en Japón, robots industriales fabrican robots industriales; Philips fabrica afeitadoras eléctricas en Holanda en una planta con solo 9 trabajadores; Canon fabrica cámaras fotográficas con un mínimo de componente humana.

Los precios de los robots se han reducido a la mitad en los últimos 30 años, mientras que los costes de la mano de obra se han más que duplicado, según muestra el gráfico de la cabecera del post.

La “factoría del futuro” abre un nuevo panorama social y económico, y plantea reflexiones en varias líneas.

A) Sobre el trabajo y las ganancias

1. Los robots liberan al ser humano de tareas pesadas, repetitivas y con riesgos de accidentes.

2. En las fábricas desaparecen los puestos de trabajo dedicados al ensamblaje y montaje de productos, y aparecen en otros departamentos o empresas nuevos puestos de trabajo dedicados al diseño, programación, instalación y mantenimiento de robots.

3. Los costes de producción se están reduciendo drásticamente con la introducción de robots en las fábricas.

4. En general, con la reducción de costes de producción, la empresa generará mayores ganancias.

Y aquí surge otra línea de reflexión:

B) Sobre el reparto de las ganancias

1. Accionistas, Consejos de Administración y Ejecutivos deben decidir sobre el destino de las ganancias de la empresa derivadas de la automatización de los procesos de producción con robots.

2. Pueden trasladar parte de esas ganancias al consumidor reduciendo precios.

3. Pueden decidir trasladar parte de las ganancias a los trabajadores, mediante un incremento salarial.

4. Pueden decidir una reducción de la jornada laboral por el mismo salario. Por ejemplo, los pocos empleados que hay en una fábrica automatizada podrían trabajar en 4 turnos de 6 horas, en lugar de 3 turnos de 8 horas.

5. Pueden decidir un mayor reparto de dividendos a los accionistas.

6. Pueden decidir abordar nuevas inversiones para generar nuevos puestos de trabajo y nuevas ganancias.

7. Y un largo etcétera.

Indudablemente, la introducción de la robótica y de cualquier otra tecnología en la empresa, trae a la palestra nuevos paradigmas sociales y económicos para el debate:

1. ¿Deben ser los accionistas los únicos beneficiarios de la introducción de tecnologías en los procesos productivos, a través del reparto de dividendos?

2. ¿O por el contrario está comenzando una nueva época de pensamiento, en la que se conciba la economía desde una perspectiva económico-social integrada?

3. ¿Mayor riqueza significa dedicar más tiempo al desarrollo personal y menos al trabajo?

El debate planteado no es ideológico, sino sistémico. En el mundo actual interactúan, como nunca antes, personas, dinero, tecnología, producción, consumo, bienestar social, desarrollo personal e individual, conciliación familiar y laboral, y un sin fin de cuestiones más.

¿Estamos preparados para analizar y abordar nuestra vida laboral y social desde una perspectiva sistémica con tantas aristas? ¿Lo tecnológico abre nuevas puertas al desarrollo social y personal?

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