Nuestros fundamentos

Nuestro enfoque

Propósito

Nuestro propósito es liberar potencial directivo latente en las organizaciones para alinearlas con sus clientes. Para ello, hemos invertido en el desarrollo de nuestros propios modelos, métodos y herramientas de trabajo, sencillos, entendibles, manejables y asimilables por todos los individuos de la organización, con independencia de su posición. La simplicidad y profundidad de nuestros modelos y métodos es precisamente lo que nos permite generar impactos operativos (cambios) perceptibles, de forma rápida, con un riesgo bajo y controlado.

Aproximación

Nuestra aproximación considera que en una empresa u organización conviven una serie de procesos formales, orientados a conseguir los objetivos de la organización, junto con otra serie de procesos informales, consecuencia de la participación del ser humano en el trabajo.

Ambos tipos de procesos ocurren simultáneamente y ejercen influencias y efectos mutuos entre sí.

Procesos formales

Los procesos formales son todos aquellos relacionados con las actividades orientadas a conseguir los resultados y objetivos previstos.

Entre otros, los constituyen la planificación estratégica, los procesos de negocio, los procesos productivos y la tecnología, el marketing, etc.
Son visibles, definibles, objetivos, explícitos y medibles.

 

Procesos informales

Los procesos informales son todos aquellos derivados de la intervención humana en las actividades de la empresa u organización.

Entre otros, son producidos por las interacciones psicológicas y sociales inconscientes entre el individuo, su grupo o entorno inmediato, el resto de la organización y el entorno exterior.

Inhiben la correcta realización de los procesos formales, provocando una pérdida de rendimiento y productividad.

Son invisibles, variables, subjetivos, no explícitos, no medibles, difícilmente identificables, y requieren una intervención precisa sobre ellos para reducir su presencia.

Fundamentos ontológicos

Hemos desarrollado nuestros modelos y métodos de trabajo a partir de la propia naturaleza del ser humano: pensamos, sentimos y hacemos. Para nosotros, una empresa u organización es una proyección de sus miembros, y es el resultado de su trabajo. La estrategia tiene que ver con su forma de pensar, los procesos tienen que ver con su forma de hacer y la estructura de su organización tiene que ver con su forma de sentir y de relacionarse unos con otros.

Procesos formales e informales

Nuestros servicios van dirigidos a mejorar la parte formal de empresas y organizaciones, la parte informal, o ambas a la vez, dependiendo de las necesidades y requerimientos del cliente.

Nuestras intervenciones sobre los “procesos formales” crean estructuras de funcionamiento dinámicas y adaptables al cambio, y abarcan el diseño e implantación de modelos estratégicos, operativos, organizativos y tecnológicos.

Nuestras intervenciones sobre los “procesos informales” abarcan la identificación y reducción de los procesos subyacentes ocultos que están inhibiendo el correcto funcionamiento de la organización.

Nuestras intervenciones sobre los “procesos formales e informales” a la vez se centran en “cambiar a las personas para que cambien su organización”.

Métodos de aprendizaje

Cualquier tipo de intervención conlleva un cambio, y por lo tanto, requiere un cierto aprendizaje de los participantes.

En nuestra aproximación trabajamos tanto con contenidos operativos como conceptuales.

Aprendizaje cognitivo

Los contenidos operativos (procesos, procedimientos, métodos de trabajo, etc.) tienen que ver con la tarea en sí misma, y pueden ser rápidamente “enseñados”, para comenzar de inmediato con su ejecución por parte de los participantes.

Aprendizaje experiencial

Los contenidos conceptuales (estrategias, procesos informales, liderazgo, relaciones interpersonales, etc.), deben ser “descubiertos” por el individuo a través de la experiencia, para su interiorización y manejo.

Estos contenidos tienen que ser “aprendidos”. En estos casos utilizamos técnicas de “aprendizaje experiencial” (introducimos al individuo en una experiencia, real o simulada, que le permite descubrir e interiorizar los conceptos).

Fundamentos de nuestras intervenciones

Eficacia de la actividad humana

El factor humano se ha convertido en uno de los elementos clave a la hora de mantener niveles de competitividad y productividad elevados.

En línea con esto, las organizaciones modernas impulsan iniciativas para desarrollar las capacidades y las competencias de sus directivos y empleados, tratando de poner en valor lo mejor de cada uno de ellos.

Potenciamos el desarrollo de las organizaciones bajo una perspectiva ontológica y existencial del ser humano, que facilita alcanzar una armonía y unas relaciones interpersonales sobresalientes, favoreciendo un correcto ejercicio del liderazgo.

Nuestras técnicas de trabajo basadas en el “aprendizaje experiencial”, introducen a los participantes en un proceso de descubrimiento continuo, que les permite identificar y analizar los comportamientos que muestran con mayor asiduidad, ayudándoles a entender, conceptualizar e interiorizar como abordan y tratan los procesos de cambio, como entregan valor al cliente, y como ejercen su liderazgo y se relacionan entre sí los diferentes niveles de la organización.

A partir de aquí, ayudamos a nuestros clientes a planificar e implantar cambios organizacionales, introduciendo nuevas formas de liderazgo, relación y participación, nuevos métodos de trabajo, y sobre todo una nueva cultura orientada al crecimiento, la productividad y la mejora continua, como forma de mantener e incrementar la competitividad y la rentabilidad. Nuestra aproximación al desarrollo de organizaciones combina la identificación de iniciativas con el estudio del impacto que generan en los individuos, los grupos y la organización, generando un proceso continuo de realimentación, que permite a los participantes aprender a través de la experiencia directa.

Liderazgo eficaz

Entendemos el liderazgo como un proceso mediante el cual cada individuo percibe, analiza, decide y actúa sobre el entorno, para dar respuesta a las situaciones que de manera continua y cambiante se le plantean.

El ejercicio efectivo del liderazgo radica en que la respuesta al entorno sea la adecuada para cada situación. Hablamos, pues, de liderazgo situacional, es decir, responder al entorno en función de la situación.

El liderazgo es un concepto que cada individuo tiene que descubrir por sí mismo a través de la experiencia. Toda explicación o lectura sobre el mismo serán almacenadas como mera información, que generará respuestas mecánicas inducidas, hasta que el descubrimiento e interiorización del concepto de liderazgo se produzca.

El desarrollo de equipos de trabajo va de la mano del liderazgo. Son dos partes de un mismo todo. Un grupo en el que todos sus miembros ejercen de manera efectiva su liderazgo se convierte en un equipo de trabajo. Y un equipo de trabajo solo estará conformado y cohesionado cuando cada uno de sus miembros ejerza de manera efectiva su liderazgo.

El papel del líder del equipo es procurar que todos sus miembros ejerzan un liderazgo efectivo.

Hemos desarrollado un potente y sencillo modelo de liderazgo basado en comportamientos, que junto con nuestro método de trabajo, permite al individuo descubrir el concepto, entender las causas que dan lugar a un ejercicio del liderazgo no situacional poco efectivo, y generar los cambios personales y grupales que potencien el ejercicio del liderazgo efectivo.

Eficacia individual

La productividad de una organización depende, al menos en la parte que corresponde, de la capacidad de sus miembros para establecer objetivos, planificar y cumplir con los compromisos adquiridos.

Cada rol en la organización tiene una responsabilidad y unos objetivos que lograr. La efectividad personal a la hora de conseguir los objetivos dependerá de los comportamientos que muestre cada individuo con mayor asiduidad, que a su vez dependen, en parte, de que sus capacidades, conocimientos y habilidades estén alineados con los requerimientos de su rol.

Nuestra forma de trabajo determina los requerimientos y capacidades específicos de cada rol, estableciendo el crecimiento y desarrollo necesarios para que cada individuo sea más efectivo consiguiendo sus objetivos, lo que desemboca en la elaboración y puesta en marcha de planes individuales de mejora de la efectividad personal.

En las intervenciones orientadas a mejorar la efectividad personal potenciamos el desarrollo del liderazgo y de las habilidades gerenciales e individuales, capacitando a los participantes en la fijación y seguimiento de objetivos, planificación, ejecución efectiva de tareas, comunicación y manejo de relaciones interpersonales.

Rendimiento de equipos de trabajo

El rendimiento de los equipos de trabajo contribuye de manera significativa a la productividad de la organización y a que ésta consiga sus objetivos.

El rendimiento de un equipo de trabajo deriva, en esencia, del ejercicio efectivo del liderazgo de cada uno de sus miembros, incluido el líder del grupo, de la forma en la que abordan los problemas y les dan solución, de la comunicación y el manejo de las relaciones interpersonales, y de la efectividad personal para cumplir con los compromisos adquiridos.

Nuestra gran experiencia trabajando con grupos nos ha permitido crear y aplicar métodos altamente efectivos para desarrollar equipos de trabajo, facilitando el desarrollo de las siguientes capacidades:

  • Generar un clima de confianza que fomenta la participación, la escucha y las aportaciones de todos los miembros
  • Utilizar métodos para analizar situaciones y problemas, proponer soluciones, objetivos e iniciativas, y comprobar su cumplimiento
  • Alcanzar acuerdos, y asumir responsabilidades y riesgos
  • Manejar las relaciones interpersonales y la comunicación
  • Optimizar los momentos de encuentro del equipo

Productividad organizacional

Los procesos y las tareas, aunque definidos y documentados, están sometidos a una interpretación y adaptación permanente por los usuarios, generando visiones distintas de los mismos, que darán lugar a interacciones e intercambios poco productivos entre los distintos agentes que conforman la cadena de valor.

Desde esta perspectiva, mantener un nivel sostenido de productividad organizacional requiere intervenir continuamente sobre el entendimiento de las tareas, para compartir una visión común alineada con la estrategia corporativa, y sobre su ejecución, para que unos entreguen a otros los resultados comprometidos.

Con este horizonte, la productividad organizacional deriva, por un lado, del entendimiento e interiorización, por parte de todos los componentes de la organización, de los objetivos y la estrategia corporativa, ya que condicionarán sus decisiones y actuaciones.

Por otro lado, también deriva de los contactos y las buenas relaciones interpersonales e interdepartamentales que mantengan sus miembros a lo largo de toda la organización, ya que facilitará las interacciones y simplificará la resolución de situaciones y problemas imprevistos.

Los dos conceptos anteriores conforman una componente de la productividad organizacional que denominamos “coordinación estratégica”.

La otra componente de la productividad organizacional es operativa, tiene que ver con la entrega de valor a los clientes, y la denominamos “eficacia interdepartamental”. Depende de la calidad con la que unos departamentos entregan sus resultados a otros. Una baja calidad de resultados obligará a los receptores del mismo a un sobreesfuerzo, o a su devolución para su reelaboración, con la consiguiente pérdida de productividad.

La mejora de la coordinación estratégica y de la eficacia interdepartamental requieren profundos y sostenidos impulsos de cambio, dado su alcance y dimensión dentro de la organización.

Nuestras intervenciones para desarrollar la coordinación estratégica inciden en alinear individuos, áreas funcionales, departamentos, grupos y equipos de trabajo con los objetivos y la estrategia corporativa, desarrollando un pensamiento estratégico y una cultura comunes en toda la organización.

Para ello, aprovechando nuestra experiencia en consultoría de negocio, podemos lanzar proyectos de “aprendizaje experiencial”, en los que diseñamos e implementamos estrategias corporativas y departamentales, transfiriendo a los participantes y a la organización los conocimientos, modelos, métodos y herramientas pertinentes. La transferencia también podemos hacerla mediante sesiones de trabajo, talleres, seminarios, etc.

Nuestras intervenciones para desarrollar la eficacia interdepartamental, buscan la mejora de las operaciones y los procesos, al facilitar la interacción, la comunicación y la entrega de valor entre áreas funcionales, departamentos y equipos de trabajo.

Igualmente, aprovechando nuestra experiencia en consultoría de negocio, podemos lanzar proyectos de “aprendizaje experiencial”, en los que trabajamos sobre los procesos de negocio pertinentes buscando una mejora de la eficacia interdepartamental, transfiriendo a los participantes y a la organización los conocimientos, modelos, métodos y herramientas pertinentes. La transferencia también podemos hacerla mediante sesiones de trabajo, talleres, seminarios, etc.